jueves, 29 de diciembre de 2011

Un gato vagabundo

18/XX/2011
A pesar de la distancia, de las condiciones en las que me encuentro, del cansancio, el dolor físico e interno, de los anhelos, de los deseos… de los sentimientos, un día como hoy en el que aun no he visto el sol y estoy seguro de que no lo veré por más resplandeciente que sea el día y en el que he visto la luna sonreír en un cielo en el que las lagrimas no cesan y no lo han hecho por tanto tiempo, mi corazón sigue latiendo por otro corazón cual engranaje que no funciona si está incompleto, esta maquinaria de sentimientos, sensaciones, emociones, desenfrenos, travesuras, complicidad, dulzura y amargura, es cada vez más grande, más complicada e intrincada. 

Tal desarrollo se vuelve frágil por lo perfecto que encajan todas sus partes, pero también fácilmente reparable por manos tiernas y amorosas. Un día como hoy en el que recuerdo que soy inmensamente rico, que soy objeto de envidias y recelo, aquel corazón que anhelo es el corazón que quiero a mi  lado lo que me resta de vida. 
Porque te amo, felicidades para mí, porque me amas...
¿Cómo no ser aun más feliz?